Jueves 01 de Julio del 2010 Agencia CRÍTICA
Ciudad segura

En los últimos veinte años no ha habido tema más recurrente, más mencionado ni más propuesto en las campañas políticas que la seguridad, o la inseguridad según quien lo diga. Ahora se sigue viendo como el jinete del apocalipsis más avanzado y casi imposible de enfrentar y vencer.

Se han creado nuevas instancias para combatir al crimen, les han cambiado el nombre a quienes, por ley, deben prevenir, perseguir y lograr que se castigue a los criminales, pero todo hace suponer que han sido sólo cambios de ropa, de cara o de zapatos, no de interior, no de cuerpo, no de estructura, no de estrategia.

Las policías municipales aún no han sido transformadas en instancias de apoyo al ciudadano, quien las ve como enemigos, como agresores que esgrimen contra ellos la autoridad que les han delegado para protegerlos; los policías aparecen en los procesos legales como aliados y protectores de los delincuentes, no como miembros de la sociedad a la que sirven.

Este tiempo de resquebrajamiento social requiere de una política municipal de seguridad ciudadana, que integre, que prevenga, que combata, que posibilite caminar tranquilo por los espacios ciudadanos, que conduzca a una política integral intermunicipal que haga convivir a los unos con los otros y a los distintos con los iguales, en una condición de respeto, protegiendo sin coaccionar y que permita a los habitantes aportar sus esfuerzos a la comunidad y no sólo externar sus miedos y sus desencantos.

La participación ciudadana es un mecanismo para resolver los problemas colectivos y construir el municipio que se anhela, respetando los derechos de todos. Los ciudadanos deben asumir compromisos de participación en el diseño de las múltiples acciones, en materia de seguridad, que son posibles para la zona metropolitana de Guadalajara.

Cuando se habla de seguridad, el problema no sólo reside en métodos, en sistemas, en armamento, en equipos y en capacitaciones, sino en replicar y alentar los ejemplos exitosos, promoviendo las acciones apegadas a la ley, premiando logros e inhibiendo actitudes antisociales.

¿Qué es estar seguro?, ¿qué nos hace inseguros?, ¿hasta dónde la inseguridad es sólo sensación o percepción? Las respuestas a estas interrogantes son limitadas, cuando no manipuladas. Las autoridades correspondientes habrán de trabajar más. Es el momento de caminar en la misma dirección y con el mismo sentido autoridades locales, estatales, federales, instituciones públicas, privadas, medios de comunicación y ciudadanos.

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